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Sofía Riff Sfeir: “Chile tiene una oportunidad histórica para diversificar su matriz minera”
- La CEO de SCM Estefanía, con más de 30 años en la exploración de propiedades mineras en Atacama, destaca el potencial de Chile en minerales críticos como titanio, cobalto y tierras raras. La ejecutiva aborda los desafíos que enfrenta la exploración, el acceso a financiamiento, los extensos tiempos de tramitación y el creciente rol de las mujeres en el liderazgo de la industria.

La experiencia acumulada durante más de 30 años en la exploración de propiedades mineras en Atacama le permite a Sofía Riff Sfeir observar con perspectiva el nuevo escenario que enfrenta la minería chilena. Desde su posición como CEO de SCM Estefanía, sostiene que el país tiene una oportunidad concreta para ampliar su matriz productiva más allá del cobre y el litio, aprovechando recursos de minerales críticos que han adquirido una creciente relevancia a nivel internacional.
Para Riff, el desafío no está solo en identificar estos recursos, sino en generar las condiciones para que puedan convertirse en proyectos de producción. En esta entrevista con Guía Minera, aborda las barreras que persisten para la exploración, las dificultades de financiamiento que enfrentan los proyectos en etapas tempranas y la necesidad de acelerar los procesos de permisos. También analiza el papel que están asumiendo las mujeres en una industria que históricamente ha estado liderada por hombres.
Flor de Oro Azul lleva más de tres décadas vinculada a la exploración en Atacama. ¿Qué han aprendido durante este proceso sobre los tiempos, riesgos y oportunidades que enfrenta hoy la exploración minera en Chile?
El hecho de llevar tres décadas siendo dueños de propiedades mineras en la tercera región nos da un tremendo expertise en la fecha actual, ya que dentro de los minerales críticos que todos conocemos y que se buscan en este periodo (cobre, litio, tierras raras, cobalto, oro y plata), nosotros disponemos de todos ellos. El trabajo que se efectuó desde el año 1990 hasta esta fecha nos indica que nunca nos equivocamos en la proyección a largo plazo que se debe efectuar para la exploración de proyectos mineros. El tiempo nos está dando la razón.
Un buen ejemplo que puedo dar es el de nuestras propiedades mineras en el sector de Vallenar, que fueron constituidas legalmente en 1990. Dos de ellas tienen nombres muy significativos: Ilmenita y Rutilo, ambas especies mineralógicas que contienen titanio. Esto demuestra que ya en esa época estábamos buscando elementos que hoy reconocemos como críticos.
Chile concentra gran parte de su actividad minera en el cobre y el litio, mientras crece el interés internacional por minerales críticos. ¿Qué oportunidades ve para que el país avance hacia una matriz minera más diversificada?
Hace unos días escuché una entrevista a un profesor de la Universidad Católica, quien señalaba que el siglo XX fue el siglo del petróleo y que el siglo XXI es el siglo de los minerales. En ese contexto, la única forma de aumentar nuestra matriz productiva durante este siglo es desarrollar el potencial del resto de los minerales estratégicos con los que cuenta Chile, como el cobalto, las tierras raras y el titanio. Tenemos una oportunidad histórica para hacerlo, precisamente porque contamos con estos recursos y podemos avanzar en su exploración y desarrollo.
Descubrir un recurso no significa necesariamente transformarlo en un proyecto minero. ¿Cuáles son hoy las principales barreras que enfrenta la exploración para convertirse en nuevos proyectos de inversión en Chile?
Una de las principales barreras que enfrenta actualmente la minería en Chile son los largos procesos para obtener los permisos necesarios para desarrollar los proyectos. Un buen ejemplo es el proyecto El Espino, de Punta del Cobre S.A., presentado hace algunos días atrás en FEXMIN 2026, en Espacio Riesco. En esa oportunidad, su gerente general explicó que transcurrieron 15 años desde que se inició el proyecto hasta su puesta en marcha, prevista para octubre de este año. Quince años es un período demasiado largo para desarrollar y echar a andar un proyecto minero en Chile.
El financiamiento es uno de los grandes desafíos para los proyectos exploratorios, especialmente durante sus primeras etapas. ¿Qué condiciones debería generar Chile para atraer más capital hacia la exploración y la minería emergente?
Actualmente, las formas para acceder a financiamiento extranjero, tanto en la Bolsa de Toronto como en la Bolsa de Metales de Londres y en bancos alemanes, requieren la presentación de proyectos que cuenten con estudios lo más avanzados posible. Ya no basta con que un productor señale que su mina tiene determinados elementos que son importantes. Es clave contar con magnetometría, geofísica, geoquímica y la certificación NI 43-101 bajo estándares internacionales. Para realizar todos estos estudios se necesita financiamiento.
Por lo tanto, la política vigente en el país y el alza desmedida de las patentes mineras no están permitiendo que los productores y mineros puedan efectuar estos estudios, ya que los recursos que están obteniendo se destinan, de alguna manera, al pago de las elevadas patentes mineras.
Desde su experiencia como mujer y CEO en una industria históricamente masculina, ¿qué cambios ha experimentado el liderazgo femenino en la minería y qué desafíos siguen pendientes?
La incorporación de mujeres a posiciones de liderazgo ha sido un cambio importante en una industria que históricamente ha estado encabezada por hombres. Hoy existe una nueva generación de profesionales que está demostrando que las mujeres estamos capacitadas para liderar proyectos de exploración, compañías mineras y asumir cargos de responsabilidad. Este cambio generacional es clave, porque demuestra que el liderazgo en minería no tiene por qué estar asociado exclusivamente a los hombres.
El desafío ahora es seguir avanzando en la incorporación de mujeres en los distintos niveles de la industria, especialmente en aquellos espacios donde se toman decisiones. La experiencia demuestra que su participación no solo es necesaria para avanzar hacia una industria más diversa, sino que también puede generar equipos más productivos y aportar nuevas perspectivas al desarrollo de los proyectos mineros.
Mirando los próximos diez años, ¿qué decisiones debería tomar Chile hoy para asegurar que siga siendo un país minero y, al mismo tiempo, ampliar su protagonismo hacia nuevos minerales y proyectos?
Se prevé que el año 2030 será el período en que se alcanzará el peak de utilización de minerales críticos, por lo que los países productores, como Chile, deben estar preparados. ¿Qué significa esto? Que actualmente estamos en 2026 y nos quedan cuatro años para aumentar la matriz productiva del país e incorporar estos nuevos minerales críticos. Si no aprovechamos esta oportunidad, nuevamente vamos a seguir dependiendo del cobre y el litio, pese a que Chile cuenta con reservas importantes de otros minerales críticos que actualmente se están buscando en el mundo, como el cobalto, el titanio y las tierras raras. Este es, por lo tanto, el período en que debemos poner el máximo esfuerzo, no solo en la exploración y búsqueda de estos nuevos minerales críticos, sino también en llevarlos a proyectos de producción.




