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El renio: tesoro invisible para el Estado chileno
- Por Gastón Fernández Montero, empresario minero y abogado especialista en Derecho Minero. //

En el mapa de los minerales críticos, Chile aparece como potencia indiscutida en cobre y litio. Sin embargo, existe un metal menos conocido, pero de enorme valor estratégico: el renio. Este elemento, escaso en la corteza terrestre, se extrae como subproducto de la minería del cobre y molibdeno, y coloca a Chile en el centro de la oferta mundial.
Chile concentra cerca del 40–50% de la producción global de renio, lo que lo convierte en el principal proveedor de este metal. Su precio internacional oscila entre US$ 2.500 y US$ 3.000 por kilogramo, reflejo de su alta demanda en sectores de punta, tales como:
- Industria aeroespacial, donde se utiliza en turbinas de aviones por su resistencia a temperaturas extremas.
- Catalizadores de refinación, esenciales para la producción de combustibles limpios.
- Proyectos de hidrógeno verde, donde el renio se perfila como sustituto del platino en procesos de electrólisis.
LO QUE RECIBE EL ESTADO
Pese a su importancia, el Estado chileno obtiene escaso beneficio directo del renio. La razón es simple: el metal no se declara como recurso pagable en las exportaciones de concentrados de cobre y molibdeno. Así, el renio viaja oculto en toneladas de concentrados hacia Japón, Alemania o China, donde se recupera y se comercializa con valor agregado.
En Chile, las estadísticas oficiales apenas lo mencionan, y no existe un royalty específico ni un mecanismo de captura de valor. El Estado percibe ingresos solo de manera indirecta, a través de impuestos generales de la minería del cobre.
UNA OPORTUNIDAD PERDIDA
Cada año, Chile exporta millones de toneladas de concentrados sin contabilizar el renio. Esto significa que el país entrega un recurso estratégico sin capturar su verdadero valor económico. Miles de millones de dólares potenciales se pierden en el camino, mientras industrias extranjeras aprovechan el renio chileno para tecnologías de vanguardia.
EL DESAFÍO PENDIENTE
El renio es un metal crítico para el futuro energético y tecnológico. Chile, como principal productor, enfrenta el desafío de crear una política pública que lo reconozca, lo declare y lo recupere en territorio nacional. Integrar el renio en cadenas de valor como la aeroespacial y el hidrógeno verde no solo fortalecería la economía, sino que también consolidaría la posición del país como líder en minerales estratégicos.
El renio es hoy un tesoro invisible para el Estado chileno: se produce en abundancia, se vende caro en el mundo, pero no reporta ingresos directos al país. La tarea pendiente es transformar esa invisibilidad en política pública, capturando el valor de un recurso que puede ser clave en la transición energética global.




