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Super Copper inicia estudios geofísicos integrales en el proyecto de cobre y oro Castilla en Región de Atacama
- La canadiense Super Copper inició una ofensiva de exploración integrada en su proyecto Castilla, en la región de Atacama, combinando magnetometría con drones, imágenes hiperespectrales WorldView-3 y estudios de polarización inducida para transformar una llamativa mineralización superficial —con muestras de hasta 53,8 g/t de oro y 17,7 % de cobre— en una cartera jerarquizada de objetivos para una futura campaña de perforación.

En el desierto de Atacama, donde la geología suele hablar primero en señales dispersas y sólo más tarde en certezas, el proyecto Castilla comenzó una nueva etapa. A unos 60 kilómetros al suroeste de Copiapó, Super Copper anunció este 26 de mayo el arranque de un programa que busca leer con más precisión lo que hasta ahora asoma en superficie: vetas mineralizadas, hierro de estilo IOCG (Iron Oxide-Copper-Gold) y leyes que, al menos en el muestreo superficial, ya han despertado el apetito exploratorio de la compañía. La apuesta no es menor: pasar del indicio prometedor al blanco perforable, del mapa de superficie a una interpretación tridimensional del subsuelo.
Castilla es un paquete de aproximadamente 7.200 hectáreas controlado al 100 % por la empresa, sin regalías ni derechos de recompra reportados en el anuncio del programa. Allí, el muestreo superficial previo ha entregado valores de hasta 53,8 gramos por tonelada de oro y 17,7 % de cobre en muestras selectivas, mientras que la presencia de hierro en múltiples análisis refuerza la interpretación de un sistema tipo óxido de hierro-cobre-oro (IOCG), una familia de depósitos especialmente relevante en el norte de Chile. A eso se suma otro dato que suele pesar en exploración: antiguas labores subterráneas artesanales habrían seguido la mineralización al menos hasta 50 metros de profundidad, aunque el proyecto todavía no registra perforación histórica.
La ubicación también ayuda a entender el entusiasmo. Castilla se encuentra sobre el Sistema de Fallas de Atacama, uno de los grandes corredores estructurales del norte chileno, el mismo cinturón regional donde se emplazan operaciones y ocurrencias mineralizadas históricas. En exploración, estos corredores no garantizan descubrimientos, pero sí ofrecen una lógica geológica potente: fracturas, fluidos y estructuras capaces de concentrar minerales en escalas que justifican campañas cada vez más sofisticadas. En otras palabras, no se trata sólo de tener buenas leyes en mano, sino de estar parado en un vecindario geológico que merece ser interrogado con herramientas modernas.
LEVANTAMIENTO MAGNÉTICO CON DRON
La primera de esas herramientas será un levantamiento magnético con dron sobre toda la propiedad. El plan considera vuelos a 50 metros sobre el terreno mediante una plataforma DJI Matrice 300 RTK equipada con un magnetómetro de vapor de cesio Geometrics MagArrow, con líneas de producción este-oeste espaciadas cada 100 metros y líneas de enlace norte-sur cada 1.000 metros.
En total, la campaña cubrirá cerca de 798 kilómetros lineales. Traducido del lenguaje técnico: la compañía quiere construir una radiografía detallada del magnetismo del terreno para identificar estructuras, contrastes litológicos y posibles “conductos” del sistema IOCG, esos caminos subterráneos por donde pudo circular la mineralización. Según el cronograma informado, la adquisición de datos en terreno tomaría alrededor de ocho días, antes del procesamiento e interpretación.
TELEDETECCIÓN BASADA EN IMÁGENES HIPERESPECTRALES
En paralelo entrará en escena el ojo orbital. Super Copper contrató a PhotoSat Information Ltd. para desplegar un paquete de teledetección basado en imágenes hiperespectrales WorldView-3 sobre un área central de 85 km², complementado por cobertura regional de 2.000 km².
La gracia de este insumo está en su capacidad para detectar minerales de alteración y resaltar firmas asociadas a sistemas mineralizados, incluyendo respuestas vinculadas a hematita, goethita, jarosita, calcita y gossans de óxido de hierro, además de productos visuales que ayudan a interpretar estructuras y litologías. Para un proyecto IOCG, esta capa de información puede funcionar como una especie de mapa de huellas: no muestra directamente el metal, pero sí los rastros geoquímicos y mineralógicos que suelen acompañarlo.
La tercera pata del programa será la polarización inducida, o IP, que se aplicará una vez integrados los resultados magnéticos e hiperespectrales. Esta técnica busca detectar sulfuros diseminados y zonas cargables en profundidad, justo donde la exploración deja de mirar el paisaje para preguntarse qué ocurre bajo él. La compañía anticipó además una inversión 3D conjunta de los datos magnéticos y de IP, con la idea de generar un paquete final de objetivos modelados y priorizados. La lógica es clara: no perforar a ciegas, sino llegar al primer programa de sondajes con blancos previamente filt Dolesky rados por varias capas de evidencia geofísica y mineralógica.
PERFORACIÓN CON MAYORES PROBABILIDADES DE ACIERTO

Desde la compañía, el mensaje apunta precisamente a ese cambio de escala.
Zachary Dolesky, fundador y CEO de Super Copper, planteó que Castilla ya había entregado algunas de las señales superficiales más llamativas, pero que carecía de la cobertura geofísica moderna necesaria para proyectarlas al subsuelo. Su lectura es que la combinación de magnetometría con drones, mapeo hiperespectral e IP puede ordenar el sistema, jerarquizar blancos y preparar el camino para una campaña inicial de perforación con mayores probabilidades de acierto.
La empresa ya ha ensayado una metodología similar en el objetivo El Alto, del proyecto Cordillera Cobre, donde vinculó anomalías geofísicas coincidentes con un corredor que pasó a fase de perforación diamantina inicial.
Ahora, el foco inmediato estará puesto en la movilización del levantamiento magnético dentro de las próximas semanas, en la recepción paralela de los entregables hiperespectrales y, más adelante, en la definición del diseño final del estudio IP. Recién entonces llegará uno de los momentos decisivos de toda exploración: la integración de datos, la clasificación final de objetivos y la selección de los puntos que merecen ser perforados por primera vez.
En una región como Atacama, acostumbrada a convivir con grandes faenas y con una geología de clase mundial, Castilla busca todavía su lugar en el mapa. Este programa no equivale a un descubrimiento, pero sí representa algo crucial en minería: el paso ordenado y técnicamente respaldado desde la promesa superficial hacia una hipótesis de subsuelo que pueda ponerse a prueba con taladro.




